Follando de Ladito con su Tanga Blanca

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Esa tarde ella estaba tomando su siesta como siempre, estaba con esa tanga blanca que me enloquece, casi sin darme cuenta estaba con la polla en modo ataque, me recosté en la cama para rozar mi tiesa verga en sus nalgas, ella despertó y abrió el coño en esa posición de ladito para que yo con mi vigoroso pene empezara a sacudirla hasta el alma, no quise quitarle la tanga, eso le puso sabor a la follada, no tenía condón, pero su suave mano izquierda hizo la labor de extraer toda mi leche, dejé su coño caliente y complacido estoy seguro, por la manera de sacudir mi pene puedo confirmar su satisfacción, además se relamió las salpicaduras de mi elixir lechoso en su brazo lo que confirma que le encantó.